miércoles, 12 de mayo de 2010

¿Votar o no votar?

Por Nicole Rizik


He aquí el dilema, una interrogante que cada vez se hace más intensa en la Republica Dominicana, pues si bien es nuestro deber cívico y moral, y es también nuestro derecho el elegir a aquel candidato que llene nuestras expectativas, es además nuestro derecho el callar y no conformarse con “el menos malo” como hemos oído en aquellas excusas que el dominicano en si utiliza. Yo creo fervientemente en el voto como herramienta participativa a generar cambios en la sociedad, es la única prueba que nos permite afirmar que somos parte de las decisiones y por lo tanto estamos en nuestro pleno derecho de reclamar aquello que se nos ha sido prometido tanto a través de los políticos, como de aquellos partidos con una mística tan prometedora que nos han arrastrado hacia ellos como la tierra arrastra al mar luego de un gran sismo.


Al momento de tomar una decisión puede tornarse un tanto caótico, lo que nos prometen, lo que nos han hecho en un pasado, los majestuosos discursos o la convivencia en los pueblos, las sombras que los persiguen, el hecho de ser carne fresca a nuestros ojos, estos y muchos factores danzan en nuestras narices confundiendo nuestro juicio, y para aquellos que entramos con profundidad en nuestros pensamientos y no cesamos a la hora de tomar una buena decisión, puede significar una razón para no dormir tranquilamente en las noches.


He aquí mi creencia, mi manera de pensar, sin embargo respeto completamente el punto de aquellas personas que se abstienen al sufragio, y las entiendo de tal manera, que si no estuviese completamente segura de que no es la mejor vía para generar un cambio, no intentara convencerlas de lo contrario. Entonces me encuentro inmersa en una sola pregunta: ¿Cómo convencer a los ciudadanos, justificadamente escépticos, de la importancia del voto?, estoy segura que la respuesta a mi interrogante no incluye comida gratis, no puede ser saciada con una caja de ron blanco para el barrio, ni con par de billetes ilustrados por Salome Ureña y Pedro Henríquez, la única forma que mi moral me permite responder es por medio de una reflexión: tu voto cuenta, tu razón cuenta, tus luchas cuentan, no hay hecho sensato que realices que no tenga una repercusión a través del tiempo. Sin embargo, si callas en estas elecciones, callaras durante seis años, y cuando alguno de ellos no cumpla sus propuestas, no tendras una fuerte base moral para criticarlos, porque a fin de cuentas, tu no decidiste nada. A mis 18 años de edad, estoy a punto de ejercer por primera vez el derecho al voto, y de manera sempiterna lo seguiré haciendo hasta ser escuchada.


“Las consecuencias no se producen en lo inmediato, las consecuencias son las hijas del tiempo”. (Braudel, 2002)"

Nicole Rizik

“Líder del Mañana” UNIBE